PERDICIÓN

Publicado: 26 de junio de 2012 en LA ESQUINA DEL ARTE
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“Perdición”, o “Double Indemnity” en inglés, es una película estadounidense de cine negro, dirigida en 1944 por Billy Wilder y protagonizada por Fred MacMurray, Barbara Stanwyck y Edward G. Robinson.

El guion es una adaptación de Billy Wilder y Raymond Chandler de la novela “Pacto de sangre” del escritor James M. Cain.

Ficha técnica

Dirección: Billy Wilder

Producción: Buddy G. DeSylva y Joseph Sistrom

Guión: Billy Wilder y Raymond Chandler

Música: Miklós Rózsa y Victor Schertzinger

Fotografía: John F. Seitz

Decorados: Hal Pereira

 

Con uno de los guiones más extraordinarios jamás escritos para la pantalla por Billy Wilder y Raymond Chandler. Con un ritmo trepidante y una gran tensión visual, la soberbia dirección del genio vienes trasciende y dinamita las convenciones del género y dibuja un perverso y audaz -para la época- relato de pasión, asesinato y muerte. Una de las cumbres indiscutidas del cine negro “Perdicion” es una joya que gira alrededor de la figura sensual, maquiavélica y pérfida de una de las “femmes fatales” más fascinantes del celuloide -una turbadora Barbara Stanwyck- que seduce a un cínico Fred McMurray desde ese plano sublime -de un erotismo de alto voltaje- de sus piernas bajando por las escaleras con una pulsera en su tobillo a modo de metáfora de la unión inseparable de unos personajes al borde del abismo, atrapados por la larga sombra del destino, donde un meticuloso plan de conspiración para asesinar se acabará convirtiendo en una imparable espiral de violencia, frialdad, desprecio por la vida humana, codicia, degradación moral y autodestrucción. Un larguísimo flashback, la voz en off de Fred McMurray y un casting milagrosamente bien escogido y en estado de gracia, con un trabajo excepcional de los tres protagonistas, son los instrumentos de que se sirve Billy Wilder para contarnos esta absorbente y tórrida historia bañada por las luces y las sombras de la fotografía en blanco y negro, de tintes expresionistas, de John Seitz y la sugerente y tensa música de Miklos Rozsa que potencian la atmósfera malsana y asfixiante del film a la perfección y que nos conducen de forma inexorable hacia un memorable doble final, de poderosa carga dramática y un lirismo arrebatador, donde las pasiones dejan paso a los sentimientos más ocultos, donde se cierra definitivamente el círculo mágico de un film estremecedor con ese inolvidable plano final en el que el protagonismo de un cigarrillo, una cerilla y el marco de una puerta que no podemos llegar a traspasar da el sentido postrero a esta obra maestra absoluta del CINE con mayúsculas de uno de los más geniales guionistas y directores de todos los tiempos.

Argumento

En la secuencia inicial, durante la cual se muestran los títulos de crédito, aparece la silueta de un hombre, vestido con abrigo y sombrero, que avanza caminando con unas muletas en dirección a la cámara, hasta cubrir toda la pantalla. Hay un fundido encadenado y se muestra una oscura y lluviosa calle de Los Ángeles, de madrugada. Un automóvil -un Dodge de 1938- se salta un semáforo en rojo y está a punto de chocar con una camioneta de reparto del periódico “Los Angeles Times”. El coche se detiene finalmente frente a un edificio de oficinas, y de él sale, moviéndose con cierta dificultad, el vendedor de seguros Walter Neff (Fred MacMurray). Neff llama y es abierto por el vigilante nocturno y ascensorista del edificio. Mientras suben en el ascensor, conversan de temas banales: posiblemente, sin embargo, al vigilante le sorprende el aspecto de Neff, ya que es seguramente él quien avisa luego a Keyes.

Llegan al piso duodécimo, sede de la compañía de seguros Pacific All-Risk Insurance Company, en la que trabaja Neff. Éste entra en su despacho. Con esfuerzo (después se sabrá que se encuentra herido de gravedad), se sienta en su mesa, enciende un cigarrillo y coloca un cilindro en su dictáfono, en el que comienza a grabar un memorándum interno dirigido a su compañero de trabajo, Barton Keyes (Edward G. Robinson), y fechado en Los Ángeles el 16 de julio de 1938. Neff confiesa ser el asesino de Dietrichson, supuestamente muerto en un accidente, y haber estafado a su propia compañía. Y explica por qué lo hizo: “Lo maté por dinero y por una mujer. Ni conseguí el dinero, ni la mujer. Estupendo, ¿verdad?”.

La narración de Neff inicia el flashback, que retrotrae al espectador al pasado mes de mayo, cuando Neff, de paso por Glendale, visitó la casa de la familia Dietrichson para conseguir que renovasen el seguro de sus dos automóviles. Dietrichson no está, pero Neff encuentra en casa a su mujer, Phyllis (Barbara Stanwyck), que aparece en lo alto de una escalera cubierta sola con una toalla. Ella le dice que espere mientras va a vestirse. Poco después, baja la escalera (se muestra lo que sería el punto de vista de Neff: un primer plano de las piernas, en que puede verse la pulsera que lleva en su tobillo izquierdo). Neff y Dietrichson hablan de los seguros de los automóviles del marido de ella. Phyllis le pregunta si se dedica también a otro tipo de seguros, como los de accidentes. Durante toda su conversación, se hace evidente que entre ambos existe una mutua atracción. Él flirtea con ella, que tiene una actitud ambigua ante los avances del agente de seguros. Finalmente, deciden que Neff volverá al día siguiente, a las ocho y media de la tarde, para hablar con el señor Dietrichson. La voz en off de Neff evoca el olor a madreselva del perfume de Phyllis, preguntándose: “¿Cómo podía yo saber que el crimen huele a veces como la madreselva?”. Entre los dos personajes se establece una insana relación de amor y odio, dominio y sumisión, atracción y repulsión, que se ve corroída por las sospechas cruzadas de infidelidad, de Neff con Lola Dietrichson (Joan Heather) y de Phyllis con Nino Zachetti (Byron Barr). Se añaden las sospechas de crímenes pasados, de planes de nuevos crímenes y la aparición de deseos mutuos de venganza. El investigador Barton Keyes (Edward G. Robinson), mientras avanza en su investigación implacable, hace que salga a la superficie un mundo escalofriante de bajas pasiones.

Producción

La novela corta de James M. Cain “Pacto de sangre” (Double Indemnity), escrita en 1935, se basaba en un crimen real, cometido en Nueva York, en marzo de 1927, por Ruth Snyder, un ama de casa de Queens, y su amante el vendedor de corsés Judd Gray. Ruth Snyder había convencido a Gray para que matase al marido de ésta, Albert, director artístico de una revista. Además de deshacerse del marido, la criminal pareja buscaba cobrar la póliza de seguros suscrita por éste por una elevada suma. Ambos cómplices fueron detenidos debido a la torpeza con que llevaron a cabo el asesinato y murieron ejecutados en la silla eléctrica en la prisión de Sing Sing, en enero de 1928.

Basándose en este crimen, que logró gran difusión popular gracias a los periódicos sensacionalistas de la época, James M. Cain escribió su historia, en la que el principal móvil de los asesinos era estafar a la compañía de seguros con la que el asesinado había suscrito una póliza. En la novela, además, el asesino era un agente de dicha compañía.

Wilder colaboraba habitualmente con el escritor Charles Brackett en la escritura de los guiones. Sin embargo, a Brackett no le interesó adaptar para la pantalla el relato de James M. Cain, que encontraba chabacano y demasiado sombrío. Wilder optó entonces por intentar conseguir al propio autor de la novela, James M. Cain, para trabajar con él en la adaptación, lo que no fue posible por compromisos del escritor.

El productor Joseph Stern recomendó en su lugar a Raymond Chandler, que se había dado a conocer como autor de relatos pulp en la revista “Black Mask” y había publicado ya varias novelas, como “El sueño eterno” (1939), “Adiós, muñeca” (1940) y “La ventana alta” (1942). Chandler y Wilder empezaron a trabajar en el guion en mayo de 1943. Chandler no sabía apenas nada sobre la escritura de guiones; a pesar de eso, y de la mala relación entre él y Wilder (quien diría de Chandler, años después, que “tenía mucho de Hitler”), obtuvieron un guion excelente, que incluso contó con la aprobación del propio Cain.

Hasta finales de septiembre los personajes principales no obtuvieron sus nombres definitivos: Walter Neff y Phyllis Dietrichsson. El guion tenía que hacer frente a las exigencias de la censura. Joseph Breen, de la Oficina Hays, presentó a la Paramount sus objeciones sobre el relato original de James M. Cain: los protagonistas burlaban la ley y no eran castigados (al final de la novela se suicidaban); además, ambos mantenían una relación adúltera, considerada inmoral; por último, su argumento explicaba cómo cometer un asesinato. Chandler y Wilder optaron por cambiar el final en su guion, haciendo que Walter muriese ejecutado en la cámara de gas de la prisión de San Quintín.

El papel del protagonista masculino de la película, el agente de seguros Walter Neff, le fue propuesto por Wilder a George Raft, quien se negó a interpretar a un asesino. Su siguiente elección fue Fred MacMurray, un actor de la Paramount especializado en películas musicales. A pesar de sus reticencias iniciales, terminó por aceptar. Para el papel de la protagonista femenina, Phyllis Dietrichson, escogió a Barbara Stanwyck. La actriz también tuvo sus dudas ante el desafío que para su carrera planteaba interpretar a un personaje tan odioso, pero, según ella misma recordaría varios años después, se decidió cuando Wilder apeló a su orgullo, preguntándole : “¿Eres una actriz o un ratón?” Wilder tuvo la idea de que, para mejor representar el tipo de mujer fatal que exigía el guion, Stanwyck llevase una peluca rubia. El director de fotografía John F. Seitz recuerda un comentario del jefe de producción de la Paramount, Buddy DeSylva: “Hemos contratado a Barbara Stanwyck y aquí tenemos a George Washington”.

El rodaje se inició el 27 de septiembre de 1943, y como curiosidades cabe destacar que las oficinas de la compañía de seguros Pacific All-Risk Insurance Company imitan las de la central de la Paramount Pictures en Nueva York. El supermercado que aparece en la película fue construido a imitación de una tienda de Hollywood, el Jerry’s Market de Melrose. Se utilizaron productos reales para el rodaje, y, como la película se rodaba en época de racionamiento, hubo que contratar a vigilantes de seguridad para que evitaran los robos, pese a lo cual, al final del rodaje se echaron de menos algunos productos. La filmación concluyó el 24 de noviembre, aunque todavía en diciembre y enero hubo que repetir algunas tomas.

Protagonistas

Fred MacMurray – Walter Neff

Barbara Stanwyck – Phyllis Dietrichson

Edward G. Robinson – Barton Keyes

Porter Hall – Señor Jackson

Jean Heather – Lola Dietrichson

Tom Powers – Señor Diestrichson

Byron Barr – Nino Zachetti

Richard Gaines – Edward S. Norton Jr.

Fortunio Bonanova – Sam Garlopis

John Philliber – Joe Peters

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comentarios
  1. plared dice:

    Sencillamente la pelicula que marco las pautas del cine negro y en especial e lo que se ha dado en llamar mujer fatal. Creando lo que seria el botón de muestra para lo que vendría despues. Una obra maestra sin duda. Saludos

    • eduardomfs dice:

      Muchas gracias por tu aportación. Efectivamente, la película marcará el camino para posteriores realizaciones. Y en cuanto a Bárbara Stanwyck, su interpretación simplemente hay que calificarla como soberbia. Un saludo cordial.

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