EL SUEÑO ETERNO

Publicado: 26 de junio de 2012 en LA ESQUINA DEL ARTE
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“El sueño eterno” es una película de cine negro dirigida por Howard Hawks y basada en la novela del mismo título escrita por Raymond Chandler y publicada en el año 1939. La adaptación del guion la llevó a cabo William Faulkner con Leigh Brackett y Jules Furthman.

La película es conocida por tener una de las tramas más enrevesadas de la historia del cine.

Ficha técnica

Dirección: Howard Hawks

Producción: Jack L. Warner

Guión: William Faulkner, Leigh Brackett y Jules Furthman

Música: Max Steiner

Fotografía: Sid Hickox

 

Adaptada de un relato de Raymond Chandler, suele decirse, quizá con excesiva ligereza, que “El sueño eterno” es un film ininteligible. En realidad puede decirse que su denso argumento Howard Hawks no lo asume como tal, sino que, mediante un inteligente uso de la elipsis, lo utiliza como pretexto para articular otras cosas: una visión del mundo, unas relaciones humanas, su personal visión sobre el género negro…, algo por otro lado habitual en la obra de este genio del cine. Hawks prescinde de cualquier tipo de énfasis y, en cambio, utiliza magistralmente los sobreentendidos y los comportamientos que tienen su explicación coherente en la dinámica interna del relato.

Presenta una detallada exploración del submundo del crimen, tráfico de drogas, venganzas, juegos ilegales y extorsión, que recrea en ambientes densos, oscuros y opresivos sin limitarse a exponer al pie de la letra todo lo contenido en la maravillosa obra maestra de Chandler, sino que aporta frescura a la trama y esa estética tenebrista tan maravillosa del cine negro, y de la que tanto sabía ya a estas alturas un Humphrey Bogart que años antes había rodado a las órdenes de uno de los guionistas habituales de Hawks, John Houston, la poderosa cinta “El Halcón Maltés”, dando vida precisamente al otro gran detective privado del género, el Sam Spade de las no menos maravillosas novelas de Dashiell Hammet. Sin lugar a dudas, “El sueño eterno” constituye la mejor descripción que nunca se ha hecho de Philip Marlowe, el detective por excelencia. Un detective encarnado, por cierto, por el actor que mejor ha sabido interpretar ese papel.

Tampoco se alude de manera explícita, como en la obra literaria, al mundo de la pornografía, ninfomanía, homosexualidad, juego, etc… tan sólo se esboza de manera que deja elucubrar oníricamente a las mentes del espectador.

Muestra de la genialidad de guionistas y director, la película contraviene algunos de los cánones del género: no hay una sino dos mujeres fatales, no usa flashbacks ni voz en off, el héroe no es una persona desesperada. El guión construye una historia absorbente, de diálogos abundantes, enriquecidos con la aportación de humor, picardía, sensibilidad, ingenio y convicción. La obra contiene cálidas escenas de erotismo sutil, como la de Marlowe en la librería que regenta una sensual e insinuante Dorothy Malone, la despedida de la taxista y las conversaciones a solas de los protagonistas en el coche y en el restaurante (sobre caballos). Es una película violenta, que hilvana una larga sucesión de asesinatos por despecho, venganza, robo, error, etc. La química de Bogart y Bacall llena la pantalla de sensualidad y se erige en uno de los atractivos del film. La reiterada presencia de la muerte explica y justifica el título de la obra.

“El sueño eterno” propone una visión de conjunto, de grupo social, en el que debe apreciarse más la belleza de “una buena jugada” o de una frase, una reacción, un movimiento oportuno efectuado en el lugar y en el tiempo oportunos, que su sentido, casi siempre posterior. Es una de esas películas más interesadas en lo que la narración sugiere o deja ver, que en la narración propiamente dicha que consiste en una cadena compleja -pero no ininteligible- de chantajes, asesinatos y diálogos veloces, agudos y brillantes. Lo que sugiere es una radiografía social de feroz implacabilidad y una burla desdeñosa de la fragilidad humana. Todos los personajes, incluido el propio Philip Marlowe, están vistos “desde fuera” e interesan todavía más por la vitalidad de sus movimientos que por la coherencia, innegable, que tienen. Es la crónica de un puñado de arquetipos humanos dentro de una ciudad de identidad chandleriana. Unos son representantes de la clase proletaria (Marlowe, Agnes, Harry Jones…), que se sirven de la picaresca para pode sobrevivir pero son honestos; otros que pertenecen a una oscura clase media (matones a sueldo, jugadores, chantajistas, asesinos…); y finalmente está la clase privilegiada, cuyos miembros habitan mansiones de lujo y cuyos actos están presididos por la codicia y la corrupción.

Refiriéndonos a los datos técnicos, reseñaremos que “El sueño eterno” se rodó entre 1945 y 1946, de la mano de Howard Hawks, al que se le considera uno de los principales artífices del cine de gángsteres, gracias a “Scarface, el terror del Hampa”.

La música, de Max Steiner, aporta una partitura orquestal que realza la acción y enriquece los ambientes. Destacan los temas “Carmen”, “Vivian”, “Marlowe”, “Walking” y otros como la canción “And Her Tears Flowed Like Wine”.

La cuidada fotografía de Hickox crea composiciones excelentes, presta atención a detalles que dicen más que muchas palabras, sitúa y mueve con precisión la cámara y consigue una sorprendente profundidad de campo que consiguen recrear de forma magistral un universo cínico y feroz, que envuelve al espectador desde el primer momento, haciendo de este film un título a imitar dentro de su género.

Argumento

La acción tiene lugar en Hollywood y alrededores a lo largo de una semana, en 1944, durante la IIGM. Narra la historia del detective privado Philip Marlowe (Humphrey Bogart), al que el general Sternwood (Charles Waldrom), padre de dos hijas, Vivian (Lauren Bacall) y Carmen (Martha Vickers), encarga la investigación del chantaje al que es sometido por un oscuro personaje, el librero Geiger, que le reclama dinero por presuntas deudas de juego de su hija Carmen. Marlowe, de 40 años, es un hombre duro, riguroso, implacable, serio y perspicaz. Vivian, de 20 años, divorciada, es inteligente, astuta, seductora y aficionada a los juegos de azar. Carmen, de 17 años, es ninfómana y toxicómana.

La hija mayor, Vivian, sospecha que su padre está más interesado en saber qué le ocurrió a su empleado, Sean Reagan, que desapareció misteriosamente hace aproximadamente un mes.

Poco tiempo después Philip Marlowe encuentra a Geiger muerto de un disparo en su casa. Un hombre no identificado abandona la escena, dejando en su interior a Carmen, bajo los efectos de las drogas. Marlowe encuentra una cámara fotográfica escondida en la casa con el carrete desaparecido. Joe Brody (Louis Jean Heydt) tiene el carrete y está intentando chantajear a Sternwood con implicar a Carmen en el asesinato.

Más adelante se descubre que el chofer de Sternwood, Owen Taylor, disparó a Geiger. Brody simplemente aporreó a Taylor para dejarlo inconsciente y robarle el carrete. Él dejó al chofer en el coche, el cual fue más adelante lanzado al embarcadero y conducido a una muerte acuática. Tanto el director como los guionistas, e incluso el propio Raymond Chandler quedaron desconcertados al darse cuenta de que ninguno de ellos sabía quién había matado al chofer. Tampoco se desarrolla el asesinato de Geiger ni el posterior asesinato de Brody por el subalterno de Geiger, Carol Lundgren (probablemente entre otras razones porque Lundgren es un hombre y la pareja homosexual de Geiger, algo que la censura no habría permitido en esa época) La historia pronto se centra en el corazón del misterio de la película: la búsqueda de Sean Regan.

Eddie Mars es el propietario de la casa donde vivía Geiger, así como de una casa de juego frecuentada por Vivian. Marlowe conoce por primera vez a Mars mientras está investigando el asesinato de Geiger, que también había pillado a Mars por sorpresa. Los dos se ofrecen su ayuda si la necesitan. Sin embargo, Mars se vuelve mucho menos amable cuando le preguntan por Sean Reagan, el cual aparentemente se ha fugado con la mujer de Mars. Vivian está demasiado ansiosa porque Marlowe termine con la investigación una vez resuelto el asunto de Geiger y deje de investigar la desaparición de Reagan. Marlowe se pregunta porque Mars no está más interesado en encontrar a su esposa y porqué hay tanta gente que no quiere que localice a Reagan.

Poco después se revela, al menos de forma implícita, que Mars había convencido a Vivian de que tenía pruebas de que Carmen había asesinado a Regan y había estado usándolas para lograr la cooperación de Vivian. Mientras tanto, la esposa de Mars no se había fugado con Regan en absoluto, sino que estaba escondida para que pareciera que lo había hecho. Mars esperaba que esto alejara las sospechas de que fuera él el asesino. Tras ser capturado y llevado a la casa de Geiger, donde está escondida la mujer, Marlowe convence a Vivian para que le ayude a él en vez de a Mars y los dos deciden que fue Mars quien mató a Reagan después de todo. Mars es disparado por error por uno de sus propios hombres durante un tiroteo en la casa.

Curiosidades

La película es recordada por su extremadamente enrevesado argumento. Una famosa historia cuenta que, durante el rodaje, el director y los guionistas no eran capaces de saber quién mató al chofer Owen Taylor. Enviaron un telegrama al autor, el cual respondió “¡Carajo, yo tampoco lo sé!”.

Después de que la película fuera terminada, se dejó de lado para que Warner Bros. lanzara una seria de films relacionados con la guerra. Esta decisión fue debida a que se pensó que al estar terminando el conflicto, el interés del público por estas cintas iría decreciendo rápidamente, algo que no iba a ocurrir con “El sueño eterno”. El fenómeno Bogart y Bacall, causado por la película “Tener y no tener”, así como por su reciente matrimonio, estaba en su punto álgido. El agente de Bacall solicitó que se rehicieran partes de la película para capitalizar esta recién lograda celebridad. El jefe del estudio, Jack Warner, accedió y se rodó nuevo material como el sugestivo diálogo de la “carrera de caballos”, a pesar de que contextualmente no tenía ningún sentido. También se rehicieron algunas partes del final, con Peggy Knudsen en el papel de Mona Mars, ya que la actriz original, Pat Clark, no estaba disponible. Aunque hay solamente una diferencia de duración de dos minutos entre las dos cintas, hay 20 minutos de escenas diferentes entre una y otra. En su forma revisada, El sueño eterno se estrenó el 23 de agosto de 1946.

Protagonistas

Humphrey Bogart – Philip Marlowe

Lauren Bacall – Vivian

John Ridgely – Eddie Mars

Martha Vickers – Carmen

Charles Waldron – General Sternwood

Regis Toomey – Inspector Jefe Bernie Ohls

Dorothy Malone – Propietaria librería Acme

Louis Jean Heydt – Joe Brody

Pat Clark/Peggy Knudsen – Mona Mars

Elisha Cook Jr. – Harry Jones

Charles D. Brown – Norris

Bob Steele – Lash Canino

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